6.8.06

Inspirado en alguien de cuyo nombre no quiero acordarme...


Nos quedan las horas de un pasado... pasado.
Nos queda recordar que existimos juntos.
Nos queda palpar un fantasma de luces y colores
que miente al presente, que juzga y no siente.

Te queda un espíritu noble
y una guitarra en una funda gastada
y una estadía en donde nos conocimos
y una carta desprolija, sobre papel arrugado.
Te queda eso que me gustaba, una luna reventada
contra un cielo bombardeado de estrellas.
Te quedan los restos de mí en vos.

Me queda una cara detrás de un vidrio,
me quedan las horas de haber sido...
Y experiencias que no viví jamás.
Vasos repletos de ansiedades,
susurros en pos de manantiales de agua
recorriendo la superficie eterna de tu piel
Atada a mi piel, atada a mi piel...

Nos queda saber que fuimos vos y yo.
Nos queda el tiempo pasado, que ya pasó.
Nos queda quedarnos así para sobrevivir.
Nos quedan las horas que compartimos
Y el humo de un cigarro volador
Que visitó cielos al llenarme de color.
Nos quedan las horas...

5 comentarios:

peto dijo...

o no nos queda nada...

genial como de costumbre.

Anto dijo...

No es de lo mejor que lei.
Pero represanta muy bien una epoca de tu vida.
=)
Te quiero tilinga!

tato dijo...

Me gusta!

Jeza dijo...

La Maru poética.Esa no la tenía.
Me gustó, es raro verte fuera de cuentos.

Jeza

Emerre dijo...

Muito bonito, garota.
Eu nao gosto muito dos poemas mais este e bono de verdade!