19.3.07

Ya se despojó del traje, los zapatos, los guantes, la pollera. Ya deshizo nudos, desarmó ataduras, dejó caer las medias.
Se limpió con un dedo la boca y no tiene maquillaje. Se arañó con las uñas las mejillas sacando a un lado el polvo.
De las uñas la pintura, de los ojos las líneas negras.
Y se quedó así, parada, sintiéndose libre de toda barrera. Que ya ni el aire tenía impedimentos para colársele, no había ropa que le obligara a buscar recovecos. Estaba de cara (manos, piernas,cuerpo entero) a lo que debería ser. Y ella era todo lo que tenía puesto, tan auténtica, tan en carne viva. Los sucesos serían entonces quienes le trataran el cuerpo, sin intermediarios.
Sabía que nada podía salir mal... con la ropa en el suelo quedaba el miedo y junto con el maquillaje se iban los malos tiempos.

Cerró los ojos y le dijo hola.

3 comentarios:

Jeza dijo...

Y después que pasó?
Corre por mi libre imaginación?

Zarpada señorita!
Fiel a sus letras.
Salú!

Dit. dijo...

En los terminales no terminan más que las ruedas de caucho, las de sentimiento y sensación siguen girando.

JuanT dijo...

Muy interesante, me dejaste pensando...¿será siempre tan romántico así, o solo la primera vez?
Bue, quiero creer que siempre se puede volver a ese mismo sentimiento, llegando o no a él en primer lugar.

Nos estamos leyendo.