4.3.08

Ecos que se tocan entre sí.
Al fondo del corredor gritó y resonó. Más acá, mirando hacia allá, la respuesta partió temprana y en el medio los ecos se chocaron casi (decir del todo sería imprudente cuando se está entre lo sutil y lo desgarrador) violentamente.
Avanzamos cortando a machete los días en una selva impenetrable. En el corredor enfrentamos ecos y nadie ganó. En la pared, un solo rayón rompiendo la blancura. Rompiéndola interminablemente, terminantemente, delicadamente si se quiere.
Todo depende. Puedo adivinar su brazo y su estela borrosa color carne rayándolo de una, sin detenerse, dejando ahí grabado para siempre el quiebre de la perfecta blancura de la pared.
Como un loco que a tientas fue escribiendo numeritos en un cuarto sucio, obsesionado, creyendo estar tras la pista correcta. Y le creció la barba de tanto no poder afeitarse, se llenó de mugre y de sudor, de obsesivo aire que no escapa porque todo está cerrado.
Sacando la rima, encontrando la combinación. Nadie le explicó que afuera había un juego más entretenido y con menos encierro.
Hay fantasmas que no se van si no los soltás. Es tal cual (tal cual!) como gritar al inicio del corredor. Y dejarlos ir. Si lo pedís, ni una vez, con solo insinuarlo alcanza, yo también puedo gritar uno mío y que se vaya, que agarren velocidad los dos y a mitad de trayecto choquen dejando una polvareda blanca para barrer hasta la vereda.
En la vereda, restos de lluvia que podés palpar. En las palmas de las manos restos de una canción. En la canción bocetos del tiempo. En el tiempo el recuerdo de un eco, atroz y delicado, violento y trasgresor, inútil y vulgar.

1 comentario:

Meilán dijo...

Maru! como estas amiga! yo estoy ahora conectado al msn y no te encuentro. Vine hasta aqui exclusivamente a hablarte, en estos dias anduve acordandome mucho de nuestro encuentro en el cabo y hoy tuve muchas ganas de hablar contigo y leerte un rato. Lo primero parece que no va a poder ser (a no ser que aparezcas) y lo segundo lo vengo haciendo hace media hora con un gran placer.
Decidi comentarte en este texto porque es el que mas me gusta hasta ahora. Increible. Veo imagenes todo el tiempo, corredores que vos y yo sabemos donde encontrar. La ciudad de los corredores.
Ahora estoy medio lejos, en Paysandú. Estamos aca en casa de unos amigos que no veiamos desde hace mucho tiempo, pasando increiblemente bien, a orillas del Río Uruguay tomando jugo de naranja. Jaja.
Bueno Maru, seriamente te digo que no creo que deje de leerte. Me encantás.
Un abrazo enorme y ya sabes, nos encontraremos en donde sea que tengamos que encontrarnos. Segui por donde venis, que venis fenomeno.

Meilán